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domingo, 21 de diciembre de 2014

En mis Sueños...

Si yo pudiera vivir en el mundo que inventé en mi cabeza, sería reina y dueña de todos.
Porque en mi imaginación El me ama, me conserva como a un tesoro: no quiere perderme.
En mis sueños me cuida, me hace el amor con ternura, me acaricia hasta que me duermo.
En mis sueños. Allí soy hermosa e inteligente, nadie puede ganarme; no hay límites ni barreras: todo lo puedo.
Omnipotente, en mis sueños lo soy.

No Siento ~*

Dicen los que saben que no hay que confiar en nadie, ni en uno mismo.
Hoy tuve el primer indicio de que no puedo confiar en mi.
Es normal no confiar en uno mismo? Y si no qué es normal? 
¿es normal amarte tanto y sin explicaciones? Con esta tristeza profunda, que no 
termina. Eterna. Siempre viva. Una melancolía inmortal hasta en los momentos de 
júbilo. Tristeza que no me abandona, que me ahorca, me ahoga y todavía no me mata. 
Quererte tanto hasta volverme loca, perder identidad para cumplir tus deseos. 
Anotando mentiras para no olvidar quién te dije que era.
Fingiendo personalidad, porque yo no existo. Mi esencia es nula. 
No soy: parezco ser. Y deseando que el sentimiento desaparezca.
Mirándome inexistente cuando por fin la melancolía se va. 
Rogando que vuelva la tristeza: quiero por lo menos sentir algo. Y algo incluye 
“dolor”. Peor que sentirse mal es no sentirse. Y ya no siento...~*


Pensamientos, y solo eso...

Éramos dos en el mundo. Hasta que lo conocí, me sentía vacía.
Supongo que nos pasa a todas al final de la adolescencia, somos pocas las que podemos dejar de sentirnos miserables.
Tenemos que tomar tantas decisiones en tan poco tiempo que nos abruma.
Yo creo que es ridículo que uno a los diecisiete años decida lo que va a hacer el resto
de su vida. Ahora tengo veinte y todavía no tengo vocación, sé que me gusta
sacarme fotos, escribier, leer, pero no más que eso...
Me sentía vacía, extranjera en el mundo, la mitad de un rompecabezas de dos piezas, incompleta. 

Me sorprende a veces la maldad de las personas qué están alrededor de uno. Me
tiene bastante azorada también la manera que tenemos muchos de engañarnos: yo
no fui jamás de una belleza de revista, pero siempre estuve segura de que no
necesitaba mas que Su amor.

Un día me enamoré de este tipo, un día me volví loca por el,
un día decidí dar mi vida... y ese fue el mismo día cuando me dí cuenta de que el género humano no es mas que escoria vieja. Siempre fue un asco y no hay posibilidades de cambio en vista. 
Hasta que caí en sus garras, yo era una chica sencilla en permanente intento de
agradarle al mundo, a los vecinos, a los compañeros, a los desconocidos, al que
atiende en el kiosco, etc. Y cuando digo sencilla no digo "fea". Soy hermosa, lo
vi en el espejo, pero quizá no tan hermosa como para hacer que él desespere por
mi~*

Si fuera hombre, saldría conmigo. Estoy buena, pero me enloquecería a los dos días. 
La gente me parece demasiado sencilla, mas que yo todavía y eso me inquieta.
Me aburren. Los chicos me aburrieron siempre, mis amigas pueden hablar solo de ropa y
accesorios y dé que bueno está el de ala izquierda de tal equipo de rugby... y a mi
me gustaba mas mirarme al espejo y charlar conmigo. 
No me hubiera tenido de pareja pero sí de amiga.

Hasta que lo conocí, decía, yo era una chica tranquila. Me gustaba salir a
caminar a escuchar los piropos de la calle. Si pasaba por una construcción y no
me decían nada, ese iba a ser un día pésimo. Si cuando iba a comprar chicles de
menta el kiosquero no me regalaba un chocolate marroc, mi preferido, iba a ser
otro pésimo día. Y si al darme vuelta caminando no había por lo menos dos tipos
chequeándome, también. Por suerte, no pasaba a menudo, mis días eran buenos,
y mis fotos son mejores.

Tuve la oportunidad de ganar mucho, pero nunca tuve el coraje de mostrarme.
Tengo miedo de que me digan que no soy buena.
Siempre que mis viejos vieron por descuido alguna de mis fotos, me felicitaron.
Pero nunca quise mostrárselas todas, supongo que tengo miedo al rechazo.
Mejor guardármelas y mostrárselas solo al espejo. 

Como siempre en mi vida, los demás salen beneficiados

Estaba un poco celosa de la vida social de mis amigas. De todas formas seguíamos saliendo con
nuestro grupo de amigas todos los sábados. Igual, yo tenía un poco de envidia. Muy
poquito, el limite de lo permitido. 
Yo sentía que no avanzaba. Seguía siendo la hija del hombre devoto.
No salía con chicos,no fumaba, no tomaba alcohol y jamás había probado drogas.
En una época me convencí de que no lo hacía porque Nome gustaba…
pero con el tiempo empecé a inquietarme. ¿Por qué todos lo hacian y yo no?
Tenía que hacer algo...

Conclusión? Mi relación más duradera fue con mi pediatra :S


Sola...

Dicen que mis hombres son chubascos. Vienen, me ennegrecen la vida, me
ponen de mal humor, me frizan el pelo, me llueven un poco en la cabeza y
después se van. Uno pensaría que después de tanta lluvia sale el sol, pero no.
Si algo aprendí a través de los años es esto: " A un chubasco siempre, sin remedio, le
sigue otro."

Desde chica , sin que nadie me lo explicara, aunque todos me decían que no, entendí que iba a estar sola y asumí que estar sola cuesta mucho, duele en el cuerpo, enferma.
Que no tener en quien apoyarse pesa y duele.
Me dí cuenta rápido de que los cuentos infantiles que terminan siempre bien son sólo cuentos.
De chica intuí que hay que confiar poco y en pocas personas; ahora comprobé
que hasta el mejor amigo, que hasta el hombre de tu vida puede traicionarte.
Que los humanos somos sólo humanos y por eso decepcionamos.
Ahora pienso que si alguien me lo hubiera dicho desde el principio, habría sido todavía mas
cautelosa. Hubiera confiado menos y quizas hasta me hubiese dolido menos.

Cuento esta historia con las pocas fuerzas que me quedan, cuento con lo poco
que me queda de memoria. 

De un plumazo o de un enter, se puede cambiar la vida de alguien. En unos
segundos se puede caer el mundo abajo: no, no es una metáfora... se puede caer
el mundo, el techo de tu casa en tu cabeza; Dios en tu cabeza se toma el palo para
dejarte sola, sola. Todas las convicciones que tuviste alguna vez pueden
relativizarse... todo puede verse de una u otra manera

A veces en Internet el enter se aprieta antes de tiempo.

Desde que termine el colegio no tuve demasiado en claro que hacer con mi vida.
Me siento bastante diferente, como si fuera de otra familia.
Lo mismo me pasa con la gente, en general, es como si fuera de otra especie. 
Tampoco sé como describirme, nunca me puse a pensar soy así o asá.
Soy mutante, no me quedo en el mismo lugar mucho tiempo, no pienso siempre lo
mismo de las cosas. y de pocas cosas estoy segura.

No viví una infancia solitaria pero de alguna manera buscaba la soledad.
Mi casa siempre estuvo llena de gente y a mi me gustaba encerrarme en el baño a
mirarme al espejo, quería tener la seguridad de estar sola.

Entraba al baño, me miraba al espejo y hacia caras. A veces hasta lloraba.
Mirarme al espejo me daba ganas de llorar.
Sin explicación las lágrimas brotaban: me gusta verme llorar, el que diga que no le gusta miente.
Sino, inventaba conversaciones con alguien y me miraba al espejo a ver como era mi cara cuando me reía, cuando me
sorprendía, cuando sacaba la lengua, cuando intentaba ser sexy, cuando levantaba
una ceja, cuando me daba vuelta rápido y el pelo me cubría la cara.
Mi cara pensativa, mi cara de interés por lo que me están contando, mi cara de "estoy
entendiendo lo que me decís", mi cara de "no entiendo una mierda lo que decís",
mi cara de "me duele acá" y mi puchero por si mis viejos no me daban lo que yo
quería. Que era siempre. Mis viejos nunca me daban la bola que yo quería: esa no
era una cara que tenia que ensayar.

Pongámoslo de esta manera: toda la atención que no me prestaron a mi, la dieron
en caridad a otros. La gente se siente mejor siendo buena con el
"prójimo" y ni se dan cuenta que el prójimo mas próximo soy yo.

Yo era diferente de mis viejos. Sí, quería ayudar como ellos, pero no me salía la vocación de samaritana.
Y eso que fui a la iglesia todo lo que pude y eso que intenté no pecar demasiado y eso que no tuve novio oficial
hasta los diecinueve. Y eso que acaté cada orden que me daban, que leí
muchos libros, que no comía demás, que me arreglaba para los eventos de
caridad,y soportaba a todos esos "sin techo en mi casa."
 En esos tiempos sentía que nadie me entendía y que iba a estar toda la vida sola.*~

Si es cuestión de confesar...

Cuando tenía 16 años estaba de novia con un chico de 18 que fumaba. Yo todavía no fumaba y era de esas pendejas que se pasaban la vida con su moralina de "no hay que garchar", "no hay que tomar alcohol", "no hay que fumar". Por suerte después vino la adolescencia y la adultez y aprendí a disfrutar de estas cosas en su medida.

El tema es que a mi novio de esa época lo torturaba con el cigarrillo. Lo perseguía y le preguntaba si había estado fumando. Él se escondía de mi para fumar, porque me tenía miedo (desde chica tuve esa habilidad: lograr que mis novios me tengan miedo jaja). Y cada vez que me daba la mano, me la llevaba a la nariz buscando rastros de olor a algún cigarrillo fumado a escondidas. Él a veces me negaba que hubiese fumado, a veces se enojaba y a veces me daba besos para que no siguiera hablando. Yo me indignaba y lo retaba porque "no hay que fumar". Años después era yo la que fumaba. :P

Lo que yo nunca le dije y nunca le confesé es que, por las noches, después de dejarlo a él y cuando me iba a dormir, el olor a cigarrillo que se había transmitido del pucho a sus dedos y de sus dedos a los míos actuaba con igual efecto que un pañuelo con su perfume.Era mi lugar feliz, mi borde de sábana dobladito haciéndome cosquillas en la cara (si no entendés esa referencia, algún día te la explico). Yo olía mis manos y me acordaba de él y era feliz.

Este es el mismo novio que tiempo después me dijo que era demasiado GOMOSA, (cosa de la que me acusaron por primera y última vez en mi vida). No era GOMA, pelotudo. Estaba enamorada. Tan enamorada que el olor a pucho que vos me transmitías me parecía el mejor olor del mundo~* 

U.U*