Éramos dos en el mundo. Hasta que lo conocí, me sentía vacía.
Supongo que nos pasa a todas al final de la adolescencia, somos pocas las que podemos dejar de sentirnos miserables.
Tenemos que tomar tantas decisiones en tan poco tiempo que nos abruma.
Yo creo que es ridículo que uno a los diecisiete años decida lo que va a hacer el resto
de su vida. Ahora tengo veinte y todavía no tengo vocación, sé que me gusta
sacarme fotos, escribier, leer, pero no más que eso...
Me sentía vacía, extranjera en el mundo, la mitad de un rompecabezas de dos piezas, incompleta.
Me sorprende a veces la maldad de las personas qué están alrededor de uno. Me
tiene bastante azorada también la manera que tenemos muchos de engañarnos: yo
no fui jamás de una belleza de revista, pero siempre estuve segura de que no
necesitaba mas que Su amor.
Un día me enamoré de este tipo, un día me volví loca por el,
un día decidí dar mi vida... y ese fue el mismo día cuando me dí cuenta de que el género humano no es mas que escoria vieja. Siempre fue un asco y no hay posibilidades de cambio en vista.
Hasta que caí en sus garras, yo era una chica sencilla en permanente intento de
agradarle al mundo, a los vecinos, a los compañeros, a los desconocidos, al que
atiende en el kiosco, etc. Y cuando digo sencilla no digo "fea". Soy hermosa, lo
vi en el espejo, pero quizá no tan hermosa como para hacer que él desespere por
mi~*
Si fuera hombre, saldría conmigo. Estoy buena, pero me enloquecería a los dos días.
La gente me parece demasiado sencilla, mas que yo todavía y eso me inquieta.
Me aburren. Los chicos me aburrieron siempre, mis amigas pueden hablar solo de ropa y
accesorios y dé que bueno está el de ala izquierda de tal equipo de rugby... y a mi
me gustaba mas mirarme al espejo y charlar conmigo.
No me hubiera tenido de pareja pero sí de amiga.
Hasta que lo conocí, decía, yo era una chica tranquila. Me gustaba salir a
caminar a escuchar los piropos de la calle. Si pasaba por una construcción y no
me decían nada, ese iba a ser un día pésimo. Si cuando iba a comprar chicles de
menta el kiosquero no me regalaba un chocolate marroc, mi preferido, iba a ser
otro pésimo día. Y si al darme vuelta caminando no había por lo menos dos tipos
chequeándome, también. Por suerte, no pasaba a menudo, mis días eran buenos,
y mis fotos son mejores.
Tuve la oportunidad de ganar mucho, pero nunca tuve el coraje de mostrarme.
Tengo miedo de que me digan que no soy buena.
Siempre que mis viejos vieron por descuido alguna de mis fotos, me felicitaron.
Pero nunca quise mostrárselas todas, supongo que tengo miedo al rechazo.
Mejor guardármelas y mostrárselas solo al espejo.
Como siempre en mi vida, los demás salen beneficiados
Estaba un poco celosa de la vida social de mis amigas. De todas formas seguíamos saliendo con
nuestro grupo de amigas todos los sábados. Igual, yo tenía un poco de envidia. Muy
poquito, el limite de lo permitido.
Yo sentía que no avanzaba. Seguía siendo la hija del hombre devoto.
No salía con chicos,no fumaba, no tomaba alcohol y jamás había probado drogas.
En una época me convencí de que no lo hacía porque Nome gustaba…
pero con el tiempo empecé a inquietarme. ¿Por qué todos lo hacian y yo no?
Tenía que hacer algo...
Conclusión? Mi relación más duradera fue con mi pediatra :S

No hay comentarios:
Publicar un comentario