Translate
lunes, 30 de septiembre de 2019
A todos nos abandonaron alguna vez. A todos nos abandonaron en el medio de un quilombo. En el inicio de un proyecto. En el placer del logro cumplido. En el momento menos pensado. En el momento no tan esperado. A veces pasa, que te das vuelta y no tenés quien te junte los mocos, quien te dé la palmada en la espalda, quien te guiñe el ojo cuando algo te salió bien y quien te limpie las rodillas cuando te fuiste al pasto. Todos sabemos de la soledad que se siente cuando nos sentimos solos. Porque todos fuimos abandonados un día. Y entonces, encontramos un secreto tristísimo, un acto paliativo, para tapar ese pozo. Vemos gente que se come la angustia con un paquete de cigarrillos, el otro que corre y corre como un loco a ver si el viento en la cara le vuela ese agujero en el pecho. Paquetes de galletitas que van a parar a la boca sin noción de que lo que se intenta matar, no es el hambre. O por lo menos , no ese. Pibes que se perforan las venas, con alguna cosa que lo pase a otra realidad por un par de horas. Vos compras compulsivamente cosas que no necesitas, para sentirte un poco vivo por un instante. Y yo me quedaré mirando una película, que me habilita disimuladamente a llorar mirando afuera, lo que no tengo ganas de llorar mirando adentro. Es que somos tan jodidos con nosotros mismos que cuando peor estamos, es cuando más nos castigamos. Porque todo eso que te comés, te come a vos.Te suma al abandono, la culpa de hacer algo que sabés que no es genuino. Que no es lo que querés. Tapás. Escondés. Tirás abajo de la alfombra. Cerrás los ojos. Date cuenta. Y quizá, el secreto esté en frenar. En sentir. En recordar, que en ese abandono lo que te falta, es lo que tenés que buscar. Amor. Quizá sea hora de pedir ese abrazo. Es ahora. Después no. Ahora. Hablá con quién te escucha. Llorá no con cualquiera. Gritá con el corazón. Decí lo que sentís. Vomitá lo que no pasa. Pedí lo que te mereces. Da lo que te falte. Ahora. Sino estás metiendo una curita. Y las curitas no curan. Las curitas tapan. Y dolor tapado no es dolor sanado. Pará un poquito. Mirá en el espejo de tu alma. Frená. Mirá lo que te falta y salí a buscarlo. De verdad. Pedí lo que necesitás si ves que solo no podés. Porque no hay peor abandono que el que se hace a uno mismo. Con eso no se juega. No tenés derecho.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario